El bar del hotel seguía abierto a altas horas de la madrugada. La música del piano seguía llegando a los oidos de Einar a pesar de todo el alcohol que llevaba encima. El vaso de whisky, la botella, el cenicero, el cigarro humeando entre sus dedos. La mirada perdida. Como si estuviera a un millón de años luz. Una nueva calada al cigarrillo mientras contempla la gran estrella roja del sistema Dodixie a través del gigantesco ventanal que preside el bar del Gran Hotel Luminaire en la estación de la Federation Navy. Debería estar en camino hacia el sistema UHKL-N en Delve y sin embargo está en un bar emborrachándose. A la mierda Delve. Ha estado ya en tantas situaciones parecidas...Immensea, Fade, Branch, Decklein, Pure Blind, diferentes alianzas, corporaciones, guerras, diferentes luchas e ideales, ya todo le dá igual. A la mierda BOB, me la suda, piensa, nunca me gustaron esos cabrones...un nuevo trago de whisky...la desesperanza que invade a Einar es de viejo soldado, de veterano curtido en mil batallas, la lucha con CHIMP contra Red Alliance en Immensea, con D2 contra BOB en Fade, siempre peleando por una alianza a la que le das todo y ellos nunca te dan nada. Siempre lo mismo, unos vienen y otros se van. Mierda y más mierda. Ni siquiera los dos días que pasó con los Star Fraction le salvaron de su desesperanza. Al final los Star Fraction se comportan como cualquier otra gran alianza, necesitan soldados que campeen las puertas y maten a los enemigos, sean quienes sean, aunque sean inocentes. Después del primer combate Einar se marchó, harto una vez más de pelear para otros, de condenar su alma por los de siempre: los cabrones que tienen el poder y la pasta, los que manejan los hilos. Si pudiera los haría desaparecer a todos para siempre...al menos así podría sobrellevar mejor a todos sus fantasmas, esos que se aparecen ciertas noches, a las tantas de la mañana, cuando el whisky deja de hacer su efecto y los recuerdos acuden en oleadas a su mente. ¿De qué sirve todo esto?. ¿De qué sirve que mueran más de seis mil tripulantes cada vez que un battleship es derribado?. A todos ellos se la sudan las corporaciones, los pod-pilots y las malditas alianzas de 0.0. Ellos están ahí por un puto y miserable sueldo. Menuda mierda. Se petaría a sí mismo un millón de veces por haber sido tan hijoputa de haber sacrificado a tanta gente para forrarse, sacar beneficios en 0.0 o simplemente, matar a otro pod-pilot...mira a su alrededor, el bar está lleno de todos esos pod-pilots recién salidos de la academia, felices porque han matado a unos cuantos serpentis. Se creen buenos, se creen lo mejor del universo. Idiotas. No tienen ni idea de lo que les espera, pandilla de borregos, noobs, malditos carebears, JAJAJAJAJAJAJAJA, se ríe en alto con todas sus ganas, mirando a los nuevos de una manera un tanto inquietante, lo suficiente como para que muchos empiecen a largarse del bar, fingiendo desprecio por el borracho de la mesa del ventanal pero con cuidado de que no les vea: saben que les podría reventar fácilmente en el próximo low sec, en un abrir y cerrar de ojos, también los pod-pilots son unos cobardes, 32 millones de skill points acojonan a muchos de los nuevos...
El barman apremia a Einar a irse del bar, de una manera muy respetuosa, eso sí, sabe que el tipo que tiene delante es un pod-pilot y le trata como tratan todos a los inmortales, a la élite que puede manejar una cápsula. La inequívoca mueca que pretende ser una sonrisa que le lanza Einar es tan elocuente que el barman se larga. Nunca se sabe con esos pod-pilots, igual podrían reventar tu transporte en pleno espacio seguro sin alterarse lo más mínimo. Ellos perderían una nave y un clon y tú la vida. 100 ISK por las molestias causadas más la cuenta, un buenas noches que no suena demasiado convincente. Einar sale al gigantesco hall del hotel, en dirección a los ascensores que le llevarán a su habitación, dispuesto a pasar una noche más en blanco, en compañía de sus queridos fantasmas...
(Continuará)